Ron, Coca-Cola y limón. El cóctel que cualquiera sabe pedir y cualquiera sabe servir — pero hay diferencia entre uno mediocre y uno perfecto. Te contamos cómo hacerlo bien.
El Cuba Libre es probablemente el cóctel más universal del mundo hispano. Nació en Cuba a principios del siglo XX — cuando los soldados estadounidenses llegaron a la isla con su Coca-Cola y la mezclaron con el ron local — y desde entonces es el trago "comodín" de toda fiesta latinoamericana. En Colombia tomamos el nuestro con Ron Medellín o Viejo de Caldas (no con ron blanco, esa es la versión cubana original). El resultado es más profundo, más dulce, más colombiano.
Hacer un Cuba Libre bien hecho no es difícil. Pero hay errores comunes que lo arruinan: ron malo, gaseosa al ambiente, mucha Coca-Cola, poco limón. Aquí va la versión correcta.
Con ron añejo de 12 años o más (Ron Medellín 12, Zacapa, Diplomático). El precio sube, pero el resultado es excelente.
Agrega 3–4 hojas de menta fresca antes de revolver. Refresca mucho. Casi un mojito-cuba híbrido.
2–3 gotas de bitter angostura. Cambia el perfil hacia algo más adulto y complejo. Para entendidos.
Una rodaja fina de jalapeño o ají. Calor + dulzor + acidez. Sorprendentemente bueno.