Cerveza fría + Colombiana. Dos ingredientes, un clásico nacional. La forma más práctica de empezar una rumba sin emborracharse rápido, y la bebida más vendida en casetas y fiestas patronales del Caquetá.
El refajo es probablemente la mezcla más colombiana que existe. Es lo que se sirve cuando hay calor, cuando arranca una reunión, cuando alguien quiere una cerveza pero no aguanta el amargor, o cuando se quiere una rumba larga sin emborracharse en la primera hora. En fiestas patronales del Caquetá, en bautizos, en cumpleaños familiares — el refajo es el "trago universal" que toma todo el mundo, desde la abuela hasta el tío rumbero.
La receta es absurdamente simple: cerveza + Colombiana (gaseosa). Pero hay maña. La proporción, la temperatura de los dos ingredientes, el orden de servido — todo eso decide si queda bien o queda flojo.
La proporción clásica es 50% cerveza + 50% Colombiana. Pero hay variantes según preferencia:
Reemplaza la cerveza por vino tinto. Mucho más dulce, casi como sangría. En algunas regiones le dicen "calimocho colombiano".
Al refajo clásico, súmale un shot (30 ml) de ron añejo. Le da cuerpo y aumenta los grados. Cuidado: se sube rápido.
Usa Corona o Heineken en vez de Águila. Sabor más afrutado, menos amargo. Ideal para reunión más formal.
Cambia Colombiana por Quatro (gaseosa de toronja). Sabor más amargo, menos dulce. Para los que la Colombiana les empalaga.